LA PAPISA
Si tuviera que escribir un cuento inspirándome en el arcano del tarot de la Papisa, escribiría un relato sobre una mujer que es una gran escritora pero que es tan genial que no escribe. Todo el mundo sabría que ella tiene el don, que ella tiene el talento pero ella decidiría no escribir nada. En su cabeza estaría la novela más genial de todos los tiempos pero ella no la llevaría a la luz. Intelecto sin acto, mente sin materia. Porque la papisa es pasiva, está sentada sobre su trono pero no hace nada, tan sólo meditar, tan sólo pensar, tan sólo instruirse. El libro que sostiene en sus manos es un libro de conocimiento esotérico, sabiduría remota y misteriosa desvelada. En una tirada sobre sentimientos puede significar un amor platónico.

En mi experiencia yo he visto que también puede ser la madre del consultante, una mujer de cierta edad que es un apoyo: una tía querida, una abuela con proteccionismo maternal, la hermana mayor que hace el papel de madre. En todo caso una persona femenina dotada con sabiduría y sentido práctico, tal vez algo pasiva pero que sus palabras abren un camino, transmiten una experiencia. Memoria, entendimiento y voluntad son la corona de esta figura. Yo no creo que la papisa sea tan poco práctica que no sea capaz de utilizar su conocimiento en beneficio propio, lo que sucede es que ella está en una vibración superior, es más elevada, y prefiere que lo que sabe sirva de consejo y alimento espiritual a una persona de su círculo a la que está irradiando su protección. En una tirada sobre oposiciones y exámenes habla de una buena preparación y de un buen resultado. La papisa es la sensatez, sabemos que el consultante está tomando una buena decisión, es una persona equilibrada.
En otro orden de cosas la papisa puede indicarnos cierto aislamiento, cierto periodo de soledad. Esto es evidente cuando entendemos que al no tratarse de una carta de acción sino de reflexión, el consultante está sumido en un periodo de actividad mental pero no de actividad física-si exceptuamos toda actividad física necesaria para un buen desenvolvimiento intelectual–, lo que supone un necesario retraimiento que no sería tan acentuado, si lo fuera nos habría salido la carta del ermitaño no la de la papisa…¿Soltería? Puede ser, pero por elección propia. El consultante está estudiando a sus pretendientes, no quiere precipitarse, la cordura es su signo y el amor pudiera ser una locura y una locura que además llama al acto. En todo caso nunca entendería ese aislamiento como una situación dolorosa sino autoimpuesta. La papisa es energía y espiritualidad, por eso su ropaje tiene la energía del rojo y la espiritualidad del azul. La papisa puede simbolizar a la diosa Isis o en un sentido más amplio al eterno femenino. Puede significar cultura, conocimiento e instrucción por eso en su estado invertido puede significar ignorancia, falta de conocimientos para llevar a cabo una acción incluso intrusismo profesional. Hay videntes que ven en esta carta del tarot un sentimiento místico y religioso, también es posible. La persona que tiene esta carta puede tener fe y unos valores marcadamente espirituales. La corona de la papisa, la triple tiara que habla de las potencias del alma, es un símbolo de fe. Para mí es una buena carta aunque no se trate de una carta de acción. La papisa es la guardiana de los secretos de la vida, secretos que ella conoce muy bien gracias a su experiencia. Si la emperatriz es éxito en la acción, la papisa es éxito en la reflexión y ambas cartas se complementan para indicar el mejor resultado al llevar a cabo alguna empresa. Es una carta espiritual y positiva.
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